miércoles, 7 de noviembre de 2012

COMUNICACIÓN ENTRE PADRES E HIJOS

La mayoría de problemas del día a día de la convivencia familiar se resolverían, si nos esforzáramos por tener una buena comunicación con nuestros hijos. Hay muchas formas de hacerlo. Se puede hacer con un gesto, se puede hacer con una mirada de complicidad, se puede hacer con la palabra, escuchando música, leyendo, haciendo deporte...También nos podemos comunicar silenciosamente. Sólo contemplando unos padres junto a la cama de un hijo enfermo, mimándolo o dándole la mano vemos el máximo de comunicación. El silencio se hace necesario por el reposo de su hijo, pero la comunicación no falta.

Ya se ve que para comunicarse no se necesitan palabras, sino que se necesita afecto y que haya un clima de confianza y, ¿como conseguimos este clima?.. Podemos reflexionarlo, puesto que se hace muy difícil recibir la confianza de nuestros hijos si no hacemos un esfuerzo para ser acogedores y estar tranquilos y de buen humor a la hora de comunicarnos. Es imprescindible comprender a nuestros hijos; saber intuir qué les preocupa, qué nos quieren decir o qué necesitan. La base de la comunicación, es amar, interesarse por sus cosas y ayudar a que ellos solos vayan resolviendo sus dificultades. Cuando hay confianza se actúa con calma, no se improvisa y se da paz. 

Hay muchas virtudes que pueden ser útiles para ayudar a la comunicación, con el clima de confianza adecuado, que favorece el diálogo, base de la comunicación, pero yo destacaría dos: la sinceridad y la discreción. 

1. La palabra sinceridad deriva del latino ´´sine cera´´ (sin cera) refiriéndose a los ungüentos que utilizaban las mujeres romanas para disimular sus arrugas. Pues bien, para vivir la sinceridad tenemos que recordar a San Pablo que nos dice ´´sea el vuestro sí, sí y el vuestro no, no.´´ Sinceridad es decir siempre con claridad lo que se hace, lo que se piensa, lo que se vive. Nuestros hijos tienen que ver que nosotros somos sinceros siempre. Por esto debemos reflexionar y preguntarnos: ¿Cuántas veces hemos dejado incompleta una promesa o una reprimenda que habíamos anunciado a nuestros hijos?... ¿Cuántas veces nos han telefoneado y, por comodidad, hemos hecho decir que no estábamos en casa?... ¿Cuántas veces hemos asustado a los pequeños diciendo ´´ que viene el hombre del saco´´ y lógicamente aún lo esperan?...O otras medias verdades, que no dejan de ser mentiras que malogran la confianza.

Nuestra sinceridad tiene que ser ejemplar, la verdad tiene que ser objetiva, clara. Por ejemplo, si nos equivoquemos, pedimos perdón y lo reconocemos; esto es más educativo para el hijo que muchos sermones y consejos repetitivos. A veces los hijos no son lo suficiente sinceros con nosotros por no quedar mal o porque tienen miedo de que tengamos una reacción desmesuradamente enfadada con lo que nos dicen. 
Sobre todo en la adolescencia tenemos que ser pacientes y estar preparados para que nos expliquen lo más impensable sin perder los nervios. Lo que es más importante siempre es que los hijos nos digan la verdad, aunque del susto recibido nos quedáramos sin aliento. Con todos los datos reales del problema, no nos equivocaremos a la hora de buscar soluciones juntos y reforzaremos la confianza mutua.

2. La discreción; hoy, más que nunca, se hace evidente que los padres debemos profundizar en esta virtud, que no es frecuente en el ambiente actual. En el Diccionario General de la Lengua Catalana de Pompeu Fabra, encontramos esta definición de discreción: ´´reserva en las acciones y en las palabras, reserva del que no hace sino aquello que conviene hecer, de quien no dice sino aquello que conviene decir, que sabe callar aquello que le ha estado confiado.´´ 

Muchos hijos se quejan de que los padres, o bien para vanagloriarse, o bien para quejarse explican las confidencias que ellos les han hecho. Ya se ve que este sería un defecto que influiría en la confianza que nos habrían dado los hijos; nada más y nada menos sería ´´ventilar´´ sus emociones; tampoco los hijos entienden las ironías ni bromas sobre sus ´´cosas´´, por lo tanto no conviene decir lo que nos confían y tenemos que considerar que para ellos aquello es muy importante, aunque a los mayores nos pareciera de poco valor.

Con la virtud de la discreción nace el discernimiento, para saber cuando es prudente preguntar, o cuando hace falta esperar para hacerlo, puesto que hace falta respetar la intimidad del hijo y tener paciencia para recibir la confidencia. También distinguir el momento en que es conveniente dar el consejo oportuno. Pienso que cuando un niño pequeño tiene una pataleta, ¿verdad que es muy difícil corregirlo sí nos ponemos a gritar como él y perdemos los nervios? Con los hijos mayores tenemos que hacer lo mismo, es sencillamente pasar por alto el momento de ofuscación y buscar el tiempo para dialogar con calma y serenidad. Una persona discreta no impone, no coacciona sino que observa y ayuda a mejorar reconociendo que ella también tiene defectos; por lo tanto, no se sobresalta por nada, y, con esta comprensión anima a su hijo a la sinceridad. 

Para concluir, podríamos decir que el objetivo de procurar fijarnos en la sinceridad y la discreción, es ayudar a que haya el clima de confianza adecuada que haga de los padres buenos amigos de los hijos, a quienes los hijos pueden explicar sus ideales, sus problemas, sus alegrías. Empecemos a interesarnos por lo que les preocupa de bien pequeños y así fundamentaremos la franqueza del mañana. 

Como que la comunicación es la base de unas buenas relaciones familiares en el próximo capítulo profundizaremos en como hemos de escuchar, en como mantener un buen diálogo y en algunos errores frecuentes que pueden malograr la comunicación entre padres y hijos. Expresamente ilustro siempre estos temas con fotografías con niños pequeños puesto que creo que los padres que se interesan por los hijos menudos, también serán capaces de comprender los cambios de humor y las inquietudes de los hijos adolescentes

PADRES E HIJOS


Muchos padres pensamos que lo mas importante en la comunicación es proporcionar información a sus hijos. Decirles que coman las verduras y llevarlos de la mano son expresiones de amor y cuidado.

La comunicación tiene una función mas importante; es un puente de doble vía que conecta los sentimientos de padres e hijos.
La comunicación saludable es crucial para ayudar a los niños a desarrollar una personalidad saludable y buenas relaciones con los padres y los demás. Le da al niño la oportunidad de ser feliz seguro y sano en cualquier circunstancia.

Por qué es importante la comunicación saludablePorque ayuda a su niño a:
  • Sentirse cuidado y amado.
  • Sentir que él es importante para usted.
  • Sentirse seguro y no aislado en sus problemas.
  • Aprender a decirle a usted lo que siente y necesita directamente en palabras.
  • Aprender a manejar sus sentimientos con cuidado para no actuar sin meditar o sobreactuar.
  • Hablarle abiertamente a usted en el futuro.
¿Para qué ayuda a los padres?
  • Para sentirse cercano a su hijo.
  • Conocer las necesidades de su hijo.
  • Saber que usted cuenta con herramientas para ayudar a su hijo a crecer.
  • Manejar su propia frustración y estrés.
Materiales que construyen una comunicación saludable
Para construir un canal de doble vía es muy necesario e importante
  1. Estar disponible. Los niños necesitan sentir que sus padres son asequibles para ellos. Esto significa estar dispuestos a tener tiempo para sus hijos. Aunque sean 10 minutos diarios de comunicación con su hijo a solas fortalece este puente de doble vía. Estar disponible también significa sintonizar y hablar de algo importante. Ser capaz de entender y hablar sobre sus propios sentimientos asi como tambien los de su hijo, es otra parte importante de estar asequible.
  2. Saber escuchar ayuda a su niño a sentirse amado aun cuando está enojado y usted no puede hacer nada para arreglar el problema. Preguntele a su hijo por sus ideas y sentimientos, también trate de comprender lo que está diciendo. Lo que trata de decirle es importante para él, aunque a veces no lo sea para usted. No necesita estar de acuerdo con lo que esta diciendo pero saber escuchar lo ayuda a calmarlo y asi el podrá escucharlo a usted después.
  3. Demostrarle empatía, es decir, sintonizar con el niño y hacerle saber que a usted le importan sus sentimientos, demostrar empatía significa su capacidad para entender lo que su hijo siente en ese momento.
  4. Ser un buen mensajero, si el niño se siente escuchado y atendido estará mas dispuesto a escucharlo, asegurese que lo que usted diga, su tono de voz y lo que haga, ENVIEN EL MISMO MENSAJE.
  5. Use palabras para comunicar a su hijo lo que usted quiere que el haga, aun cuando le esté marcando límites a un niño pequeño puede usar palabras mientras lo sujeta. Resalte las buenas actitudes y comportamientos de su hijo, ayudelo a apreciarse a sí mismo. No diga las cosas a los gritos porque ellos muchas veces no saben diferenciar claramente lo que está mal.
  6. Ser un buen modelo, ya que los niños pequeños aprenden mejor copiando lo que hacen sus padres que lo que le dicen. Utilice muchas palabras para explicar los sentimientos, le ayudara al niño a hacer lo mismo, las palabras son el mejor medio para tratar con sentimientos fuertes. Expresar sus sentimientos en vez de actuar ayuda a los niños a controlarse, tanto en el hogar como en el colegio.

PADRES E HIJOS

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